lunes, 31 de diciembre de 2012

No sé que hacer

Ya que estoy más aburrida que una ostra os contaré mi vida, o por lo menos, pequeñeces de ella.
Este año para mi ha sido un cambio. Todo experiencias nuevas, amigos nuevos, problemas nuevos e incluso esto, un blog nuevo.
Supongo que ya tendréis hecha una imagen clara de mí si visitáis esto habitualmente, pero en el caso de que hayáis llegado aquí por equivocación de google, lo siento, no os voy a contar "Qué hacer" si os morís de aburrimiento.
En este año mi maldito pelo rizado y arrubiado a superado su fase de maldicidad para ser más rizado de lo que era y proporcionarme un "look" a lo Bisbal que solo se quita con planchas.
Parece ser que mi cabeza ha crecido, pero por el contrario mis ojos se han quedado igual de chino-avellanaos que antes, y su color acocalado sigue igual.
Mis dientes siguen igual de torcidos que cuando tenía 7 años y mi cara igual de "carapan".
Entonces...¿Qué ha cambiado?
En el fondo sé que todo es diferente, y que esa chica frikie y respondona que llevo dentro está empezando a descubrirse para dejar atrás a la callada Paula que era antes de comenzar a escribir aquí. Creo que el blog me da confianza.
Mis amigos....han cambiado más que considerablemente, en especial porqué muchos no son los mismos que eran. De hecho, Alba, una de mis mejores amigas y mi otra mitad se ha hecho otra está año, o quizás es la misma que era, pero para a cambiado (para bien).
Otra de las mejores que conozco, y aunque nunca hablemos mucho de ella, es Laura, una chica que trae alegría a donde quiera que vaya. Siempre ha estado ahí y nunca cambia. Es curioso, pero me cuesta imaginar, a parte de una o dos veces, su cara tristona, por eso me da la impresión de que le importa bien poco si acaba que si empieza el año.
A vosotros también os queremos mencionar, habéis traído nuestra alegría visitándonos día a día.
A parte de esto, creo que nada más puedo comentar antes de decir adiós a 2012, solo que espero hacerme con algo más de valor para decirle algunas cosas a...algunas personas, naturalmente.

Felices fiestas, próspero año nuevo, miles de besos, y que no os atragantéis comiendo las uvas. Yo seguro que no me atraganto, porque no me gustan.